Batalla de Covadonga (722 d.C.)

La batalla de Covadonga es considerada por los historiadores como el inicio de la reconquista de la península ibérica de las manos de los musulmanes. En esta batalla, con fuerzas muy dispares, la habilidad de los soldados de Don Pelayo sumados a sus conocimientos del terreno permitieron una increíble victoria contra un ejército 600 veces superior, recordando a Leónidas y la batalla de las Termópilas.

Don Pelayo era primo del rey visigodo Don Rodrigo y uno de los componentes de su guardia personal. Con la derrota de las fuerzas de Don Rodrigo a manos de los musulmanes en la batalla de Guadalete debido a una traición de oponentes al rey, Pelayo se refugia en Toledo, donde encuentra al arzobispo Urbano que estaba preparando la retirada hacia Asturias. Esta región estaba controlada por un bereber llamado Munuza, que gestionaba todo el norte de España desde su base en Gijón. Cuenta la leyenda que Munuza quería conseguir a la hermana de Pelayo, y para lograrlo envió a Pelayo como rehén a Córdoba. Pelayo logra escapar y regresar a Asturias, oponiéndose a la unión entre los dos, y se refugia en los Picos de Europa.

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El bereber Munuza

Pelayo participa en una reunión de cristianos en Cangas de Onís en el 718, donde les acusa de cobardes, incitandoles a la rebelión contra el conquistador musulmán. Este grupo decide seguir a Pelayo, eligiéndolo como su caudillo. Poco a poco más personas se fueron sumando a este grupo, y dejaron de pagar los tributos al gobernador musulmán. Vista la situación, Munuza pide ayuda, y desde Córdoba viene enviado un ejército de 20.000 hombres según los historiadores (185.000 según los registros históricos) comandados por Alqama, uno de los mejores generales entre los musulmanes, para poner fin a la sublevación.

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Pelayo, con los 300 hombres que se unieron a él, establece su base militar en Cangas de Onís, desde donde inicia acciones de castigo a las tropas musulmanas. Pelayo  no contaba con un ejército de dimensiones similares al de los musulmanes ni mucho menos, pero contaba con excelentes jinetes, arqueros y honderos que conocían el terreno a la perfección.

Momentos antes de la batalla, Pelayo recibe una visión: en el cielo aparece una cruz bermeja y la Virgen le anuncia a Pelayo que la victoria le acompañara ese día. Luego de esa visión, Pelayo recibe de la Virgen una cruz hecha con ramas de roble.

Como de costumbre, Alqama envía a don Oppas para negociar con Pelayo, pidiéndole su rendición a cambio de sus viejas tierras y posesiones. Según el Rey Alfonso III, don Oppas le dijo a Pelayo: “Escucha mi consejo y vuelve tu ánimo de tu decisión, ara que poseas muchos bienes y disfrutes del consorcio de los caldeos“. Pero Pelayo ahora está convencido de que la sublevación se ha convertido en una guerra por la Fe, cristianos contra musulmanes.

Pelayo se atrinchera con su ejército en la Cova Dominica, en Covadonga. Los soldados musulmanes comienzan el ataque por los desfiladeros entre las montañas, y son atacados con lanzas, piedras y flechas por los hombres de Pelayo. Según la leyenda, las flechas y lanzas con las que los musulmanes intentaban atacar a los hombres de Pelayo
se volvían contra aquellos que las lanzaban por intervención divina.

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Sufriendo muchísimas perdidas, las tropas musulmanas empiezan a retroceder. Desde la Cova Dominica Pelayo ordena un ataque desesperado contra los musulmanes, y sus hombres se lanzan como posesos contra estos. El comandante Alqama muere en la batalla, y don Oppas viene hecho prisionero.

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La Cova Dominica en la actualidad

Luego de esta batalla se inicia el proceso de un sentimiento de resistencia al invasor musulmán que terminara varios siglos mas tarde con la entrega de las llaves de la ciudad de Granada de Boabdil a los Reyes Católicos. La reconquista había comenzado.

Douglas A-4 Skyhawk

El Douglas A-4 Skyhawk (‘Halcón del cielo‘) es un avión de ataque ligero construido por los Estados Unidos. Proyectado y desarrollado durante los años ’50 por la Douglas Aircraft Company para remplazar al A-1 Skyraider, que contaba con un motor a helice, había sido pensado como un avión pequeño de corto alcance, pero con la posibilidad de poder llevar grandes cargas (incluso armas nucleares) despegando desde portaaviones americanos gracias a su peso liviano.
A causa de las dificultades económicas por las que estaba pasando en ese momento la empresa, la Douglas Aircraft Company se fusionó con la McDonnell Aircraft Corporation en el 1967, formando así la McDonnell Douglas.

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El avión, construido completamente en metal y con un turborreactor en su cola, contaba con una ala a delta larga. Era un aeroplano minúsculo en todos sus detalles, con una trompa pequeña y un habitáculo estrecho. Debajo del motor y de los 3.000 litros de carburante (otro 3 tanque de 1.400 litros cada uno podían ser agregados para viajes más largos, además de contar con la posibilidad de recargar combustible en vuelo), se encontraba el gancho que permitía los aterrizajes en portaaviones.

Contaba con numerosos ganchos para bombas y misiles, y sus tres trenes de aterrizaje (dos debajo de las alas y uno debajo de la trompa) sostenían al habitáculo en una posición muy elevada para permitir al avion llevar estas cargas, hasta un máximo de 4 toneladas. El armamento de base eran dos cañónes Mk 12 de 20mm con un total de 400 disparos.

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Empleo operativo
El Douglas A-4 Skyhawk fue utilizado por diferentes países en varios conflictos alrededor del mundo, adaptándose siempre a las situaciones que la zona de conflicto ofrecía, y comportándose de manera extraordinaria en sus misiones. Los países que emplearon al A-4 en guerra fueron:
Argentina
: Guerra de Malvinas, 1982, donde fueron empleados unos 40 A-4B y A-4C y unos veinte A-4Q.
Israel: Guerras contra Egipto, 1966-1971.
Kuwait: Guerra del Golfo, 1990
Estados Unidos: Guerra de Vietnam, Guerra de Yom Kipur, Guerra del Golfo.

Otros países que contaban con el A-4 en sus fuerzas aereas: Brasil, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Malasia, Canadá, Alemania.

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Versiones principales
A4D-1 (A-4A): versión de base con un motor J65-W-4, 166 construidos
A4D-2 (A-4B): segunda versión, con sonda para recargar combustible en vuelo, 542 construidos
A4D-2N (A-4C): tercera versión con radar Westinghouse AN-PNG-35A, 638 construidos
A4D-5 (A-4E): agregado un radar Doppler y el TACAN (sistema de navegación aérea), 499 construidos
A-4G: destinados a la Royal Australian Navy (19 de julio de 1967), 8 construidos
A-4H: destinados a la Fuerza Aérea de Israel (27 de octubre de 1967), 90 construidos
A-4K: destinados a la Royal New Zealand Air Force (10 de noviembre de 1970), 10 construidos
A-4KU: destinados la Fuerza Aérea de Kuwait, 30 construidos
A-4M Skyhawk II: creada específicamente para el cuerpo de Marines, 158 construidos
A-4R Fightinghawk: versión producida por la Fuerza Aérea Argentina como conversión de aviones de precedente generación. Introducción del RADAR ARG1 (derivado del APG-66 del F16) y numerosas modificaciones en los instrumentos de bordo (electrónica de misión, de navegación, de comunicación y de interconexion), 32 construidos.

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Especificaciones técnicas
Tripulación: 1 (2 en el OA-AF, TA-4F, TA-4J)
Longitud: 12,22 metros
Envergadura: 8,38 metros
Altura: 4,57 metros
Área del ala: 24,15 m2
Peso vacío: 4.750 Kg.
Peso cargado: 8.318 Kg.
Máximo peso en despegue: 11.136 Kg.
Motor: 1 turborreactor Pratt & Whitney J52-P8A
Numero de aviones construidos: 2.960 (de los cuales 555 a dos plazas, para instrucción)
Coste unitario: 860.000$

Prestaciones
Velocidad máxima: 1.083 Km/h
Alcance: 3.220 Km.
Radio de combate: 1.158 Km.
Altitud máxima: 12.880 metros
Régimen de ascenso: 43 m/s

Armamento
Ametralladoras: 2 cañones de 20mm Colt Mk 12
Puntos de anclaje: 4 debajo de las alas y uno debajo del fuselaje
Cohetes: 4 lanzacohetes LAU-10 (cada uno con 4 cohetes Mk 32 Zuni de 127 mm.)
Misiles:
-Aire-Aire: 4 x AIM-9 Sidewinder
-Aire-Tierra:
2 x D7 AGM-12 Bullpup
2 x D7 AGM-45 Shrike misiles antirradiación
2x D7 AGM-62 Walleye
2x D7 AGM-65 Maverick
Bombas
6 bombas de racimo Rockeye-II Mark 20
6 Rockeye Mark 7/APAM-59 CBU
Bombas de la serie Mark 80
Bomba nuclear B43
Bomba nuclear B57
Bomba nuclear B61

 

Batalla de la bahía de San Carlos (1982)

2 de Abril de 1982. En el marco de la ‘Operación Rosario’ fuerzas militares especiales argentinas se infiltran en las Islas Malvinas, recuperando el territorio de las manos de los ingleses luego de 100 años de ocupación y negociación diplomática sin suceso para la República Argentina. Esta operación es acompañada al día siguiente con la recuperación de las islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

Desde ese día, y hasta el 1° de Mayo, se abre un período de negociación entre las dos partes con el intento de evitar un conflicto armado. Son varias las soluciones propuestas ya sea por ambas naciones que por terceras, pero en todas un bando u otro rechaza los acuerdos.

Mientras tanto, el gobierno de Margaret Thatcher envía una Task Force hacia la zona, y declara, el día 12 de Abril, una ‘zona de exclusión total‘ de 200 millas náuticas con al centro las Islas Malvinas. Cualquier buque de guerra argentino o auxiliar de la armada, o cualquier navío que pudiese representar una amenaza para la Task Force inglesa, podía ser atacado por los submarinos nucleares de Su Majestad dentro de estas aguas, excluyendo así posibles ataques fuera de dicha zona.

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Con la llegada de la flota inglesa a las islas el 12 de Abril, comienza un período de preparación a la invasión acompañado por un intercambio de ataques entre las dos partes:

1° de Mayo
Primer bombardeo de Puerto Argentino por parte de aviones y buques británicos, con la intención de dañar la pista de aterrizaje para impedir el despegue y aterrizaje de aviones argentinos. Solo una bomba alcanza la pista, produciendo un cráter de 12 metros x 3 de profundidad en la pista.

2 de Mayo
Fuera de la zona de exclusión declarada por los mismos ingleses, el Crucero ARA General Belgrano es atacado y hundido por el submarino nuclear HMS Conqueror utilizando dos torpedos Tigerfish Mk-24 y dejando 323 muertos.

4 de Mayo
Argentina se cobra su venganza: el destructor ingles HMS Sheffield es hundido por misiles Exocet disparados por aviones Super Etendard argentinos, convirtiendo a la Argentina el primer país del mundo en utilizar estos misiles franceses en una guerra y al Sheffield en el primer buque de guerra inglés hundido desde la Segunda Guerra Mundial.

A partir de ese momento los ingleses alejan sus buques de las islas, y preparan el plan de invasión de las mismas, eligiendo como punto de desembarco las playas de la Bahía de San Carlos.

La Bahía de San Carlos es un estrecho marítimo entre la Isla Gran Malvina y la Isla Soledad. Este sitio fue elegido como zona de desembarco porque las superficies montañosas que lo rodean podían proteger a los buques ingleses de ataques con misiles Exocet y estaba lo suficientemente distanciado de Puerto Argentino (capital de las islas), como para evitar el realizarse de una rápida reacción de las fuerzas argentinas que podrían impedir la creación de una cabeza de playa. La desventaja de esta zona era que los radares de los buques ingleses no podrían detectar a los aviones argentinos hasta que se encontraran prácticamente por encima de ellos.

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Fuerzas en combate
Argentina
Los protagonistas de las fuerzas argentinas durante la batalla de la Bahía de San Carlos fueron las fuerzas aéreas que bombardearon a los buques ingleses en un intento de hundirlos e impedir así que el desembarque pudiera realizarse. Los aviones utilizados en la batalla fueron:

Douglas A-4B y A-4C Skyhawk del 4° y 5° Grupo de Cazas de la Fuerza Aérea Argentina y A-4Q Skyhawk de la 3° Escuadrilla de Caza y Ataque de la Armada argentina, de construcción estadounidense: estos aviones necesitaban recargar combustible dos veces durante las misiones, ya que despegaban desde el continente en dirección a las islas. Armamento: 1 bomba de 1.000kg (de construcción británica) o 4 bombas de 227kg de construcción hispano-americana; dos cañones Colt Mk 12.
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IAI Dagger (viejos IAI Nasher) del 6° Grupo de Caza de la Fuerza Aérea Argentina: Mirage V de construcción israelí, estos aviones no tenían la capacidad de recargar combustible en vuelo, e incluso usando tanques de combustible externos volaban al límite de sus capacidades. Armamento: 1 bomba de 1.000kg (de construcción británica); un cañón de 30mm DEFA.

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Dassault Mirage IIIEA: caza de construcción francesa, contaba con un deposito de combustible aún más pequeño que el del Dagger, por lo que no podían volar por mucho tiempo como escolta. Armamento: dos misiles R550 Magic IR.

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FMA IA-58 Pucará: de construcción argentina, para ataques ligeros, reconocimiento armado, escolta de tropas terrestres y ataques contra artillería e infantería. Armamento: dos lanzacohetes, dos cañónes de 20mm y cuatro ametralladoras de 7.62mm.

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Los A-4, los Dagger y los Mirage operaban desde el continente, desde las bases aéreas de Río Gallegos y Río Grande (Tierra del Fuego), mientras que los Pucará operaban desde las mismas islas, despegando desde la pista de Puerto Argentino. Fundamental para las operaciones desde el continente era el apoyo del Lockheed C-130 Hercules de la FAA, que permitía a los A-4 recargarse de combustible para poder llegar a las islas y regresar a la base.

Para reducir la diferencia de tecnología con los ingleses, los argentinos debían volar por debajo de los 15 metros del nivel del mar durante los últimos 50 kilómetros (volando a una velocidad de 900/1.000 km/h), para evitar ser detectados por los radares de los buques ingleses. A partir de los 20km de distancia los radares podían detectar a los aviones, pero esa corta distancia impedía a los sistemas defensivos ingleses lograr apuntar al blanco con mayor anticipación y eso evitaba, o al menos demoraba, la posibilidad de ser derribados. Cabe destacar que no todos los A-4 argentinos contaban con altímetros, por lo que los pilotos en el mayor de los casos debían medir la distancia a ojo.
Inglaterra
Las fuerzas inglesas contaban por primera vez con la protección de los ‘Harrier carriers‘, pequeños portaaviones realizados para los aviones BAE Sea Harrier, que podían despegar desde una pista más corta y aterrizar verticalmente. Los ingleses contaban con:

– Portaaviones HMS Hermes (R12), con los escuadrones de Sea Harrier 800 y 809, y portaaviones HMS Invencible (R05), con los escuadrones de Sea Harrier 801 y 809.

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Sea Harrier aterrizando en el HMS Hermes

– Fuerza de desembarque: HMS Fearless, HMS Intrepid (buques de desembarque), RFA Sir Geraint, RFA Sir Tristram, RFA Sir Galahad, RFA Sir Percivale, RFA Stromness, RFA Sir Lancelot (todos buques logísticos de apoyo a desembarcos), SS Canberra (transatlántico / transporte de tropas), MV Norland (transporte de tropas), RFA Fort Austin (buque de reabastecimiento de combustible), Europic Ferry 4 y Elk 5 (ferrys).

-Fuerza de escolta: HMS Antrim (destructor), HMS Coventry (destructor), HMS Broadsword (fragata tipo 22), HMS Brilliant (fragata tipo 22), HMS Ardent (fragata tipo 21), HMS Antelope (fragata tipo 21), HMS Argonaut (fragata tipo 12I), HMS Plymouth (fragata tipo 12M) y HMS Yarmouth (fragata tipo 12).
Batalla

16 de Mayo
La fragata HMS Alacrity, en misión de reconocimiento del estrecho de San Carlos, informa que las aguas se encuentran libres de minas.

21 de Mayo
Los ingleses dan inicio a la ‘Operación Sutton’. En el lugar de desembarque se encontraba el Equipo de Combate Güemes, mas precisamente en Fanning Head. La flota británica entra en la Bahía de San Carlos durante la madrugada del día 21.

– 02:50. La flota británica es divisada por el EC Güemes que abre el fuego con morteros de 81mm y dos cañones sin retroceso Modelo 1968. Los británicos responden con fuego naval y con comandos del Escuadrón D del 22° Regimiento SAS. Estos hombres tenían el objetivo de capturar los puestos de observación argentinos: dos de ellos (posicionados en el istmo de Darwin) son rápidamente capturados. Para la captura del tercer puesto de observación, localizado en Fanning Head, se utilizan a las fuerzas SBS, desplegadas desde el HMS Antrim con el utilizo de helicópteros. Esta era un área muy importante, ya que las fuerzas en esta posición se encontraban armadas con dos cañones antitanque de 106 mm y dos morteros de 81 mm. que podían causar mucho daño a la fuerza de desembarque. Las tropas argentinas son obligadas a retirarse, perdiendo los equipos de comunicación, pero logrando derribar a dos helicópteros Gazelle con el fuego de armas ligeras, causando la muerte de 5 tripulantes. El Teniente Primero del EC Güemes, Carlos Daniel Esteban, informa a la guarnición estacionada en Pradera del Ganso sobre los desembarques

– 04:40. Se inicia el desembarco del 40° Comando y del 2° de Paracaídistas. El 40° Comando, desembarca en Plaza Azul 1 (Blue Beach 1) provenientes del HMS Fearless, asegurando la zona norte del área de desembarque y colocándose en posiciones defensivas. Desde el MV Norland, el 2° de Paracaídistas toma posiciones en Playa Azul 2 (Blue Beach 2), asegurando la zona sur de las playas y tomando los montes Sussex, donde desplegaran los misiles antiaéreos Rapier en protección de las tropas de desembarque.

– Siguiendo las operaciones de desembarco hasta el amanecer, el 45° Comando, desde el RFA Stromness, desembarca en Playa Roja (Red Beach), asegurando la bahía de Ajax; el 3° de Paracaídistas desembarca en Playa Verde (Green Beach) provenientes del HMS Intrepid, seguido por el 42° Comando, que desembarca al oeste del Puerto de San Carlos para intentar asegurarlo y afrontar a las fuerzas argentinas localizadas en Fanning Head.

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– 08:30. El General Mario Benjamin Menéndez es informado del desembarco de tropas inglesas en la guarnición de San Carlos, mientras los ingleses comenzaban con la segunda fase del desembarque: artillería, equipos antiaéreos y apoyos logísticos.

– 09:00. Se ordena a la Fuerza Aérea Argentina en el continente a comenzar con las operaciones de despegue y prepararse al ataque.

-10:00. Un Aermacchi MB-339 es enviado a la bahía para una misión de reconocimiento.

-10:15. Aermacchi MB339. El Teniente Guillermo Owen Crippa, mientras se dirige hacia la misión de San Carlos en vuelo de reconocimiento, localiza un helicóptero de observación ingles y, mientras se prepara para atacarlo, descubre debajo de el a la fuerza de desembarque inglesa (localizando al menos a 6 buques). Crippa pasa a escasos metros debajo del helicóptero, que, habiendo visto al avión, da la alarma a los buques británicos. El piloto del Aermacchi ataca con sus cañones y ametralladoras al HMS Argonaut y a otro buque no identificado, intentando dañar los sistemas de comunicación, radares, antenas, y se retira pasando en medio de toda la flota inglesa, que no abren fuego para evitar golpearse unos con otros. Por esta acción, el Teniente Crippa gana la mas alta condecoración militar argentina, la Cruz al Heroico Valor en Combate.

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-10:15. Tres Pucará de la FAA en dirección hacia Pradera del Ganso son atacados por fuego naval del HMS Ardent. El Capitán Benítez es derribado por un misil Stinger disparado por los SAS, obligándolo a eyectarse y regresar a la base caminando, llegando a esta a las 19:00. Los otros dos pilotos, Tomba y Micheloud, disparan sus misiles de 70mm contra un cobertizo que estaban, aparentemente, utilizando los ingleses como punto de observación, pero son interceptados por dos Sea Harriers durante la retirada. Tomba es derribado por el piloto Nigel Ward, logrando también eyectarse, mientras el Teniente Micheloud logra escapar y aterrizar en la pista de aterrizaje de puerto argentino.

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Derribo del Mayor Tomba

-10:25. FAA Dagger, formación ‘León‘. El Capitán Dimeglio y el Teniente Castillo, provenientes de la base de San Julián, atacan al HMS Antrim con sus cañones de 30mm y lanzando bombas de 450 kilos que no explotan.

-10.30. FAA Dagger formación ‘Ñandú‘. Desde Río Grande, Tierra del Fuego, el Capitán Rodhe, Capitán Janet y el Teniente Bean atacan al HMS Argonaut. El Teniente Bean es derribado por un misil Sea Wolf disparado desde el HMS Broadsword.

-10:35. FAA Dagger Zorro. El Capitán Dellepine, el Capitán Díaz y el Capitán Aguirre-Faget bombardean y ametrallan al HMS Brilliant, pero nuevamente las bombas no explotan.

-10:50. FAA Dagger Perro. El Mayor Martínez, el Capitán Moreno y el Teniente Volponi atacan al HMS Antrim. Sus bombas de 450 kilos no explotan, pero una de ellas golpea la popa del destructor, que también recibe daños por el ametrallamiento de las 30mm. Durante la retirada, algunos Sea Harriers lanzan misiles Sidewinders, pero no alcanzan a los pilotos argentinos.

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Dagger argentino atacando objetivos en la Bahia de San Carlos

-12.45. FAA A-4C Pato. El Capitán Almoño, el Capitán García, el Teniente Primero Daniel Manzotti y el Teniente Néstor López son interceptados por Sea Harriers. Manzotti y López son alcanzados por misiles Sidewinders y pierden la vida.

-12:45. FAA A-4B Mula. El Capitán Carballo y el Alférez Carmona atacan a un navío no identificado, probablemente el carguero Río Carcaraña (navío argentino abandonado) y se retiran. Carballo ataca en solitario al HMS Ardent con bombas, pero no explotan.

-13:37. FAA A-4B Leo. El Teniente Primero Filippini, el Teniente Autiero, el Teniente Osses, el Teniente Robledo y el Alférez Vottero atacan al HMS Argonaut con bombas de 450kg, que no explotan. Una de estas bombas golpea la plataforma de misiles tierra-aire SeaCat, causando la explosión de dos de estos y provocando daños en el sistema de defensa de la nave y en un helicóptero embarcado, y también la muerte de dos marineros de la tripulación del Argonaut.

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Una de las bombas disparadas sobre el HMS Argonaut que no estallaron

-14:35 FAA Dagger Cueca. El Capitán Mir González, el Capitán Robles, el Teniente Primero Luna y el Teniente Bernhard son interceptados por Sea Harriers. El Teniente Luna es alcanzado por un Sidewinder pero logra eyectarse y ponerse a salvo. Los otros pilotos atacan al HMS Ardent y regresan a la base.

-14:53 FAA Dagger Laucha. El Mayor Puga y el Teniente Primero Roman atacan al HMS Brilliant, mientras un tercer piloto ataca un barco desconocido, probablemente el HMS Antrim.

-14:58 FAA Dagger Ratón. El Mayor Piuma, el Capitán Donadille y el Teniente Primero Senn son interceptados por los Sea Harriers de Nigel Wards y del Teniente Thomas. Los Daggers se deshacen de sus tanques externos y de sus bombas de 450kg e intentan escapar, pero los tres son derribados por Sidewinders, aunque logran eyectarse. Recuperados los pilotos, la FAA entiende que el corredor de aproximación de los Dagger fue descubierto e intenta corregir la situación.

– 15:15. COAN A-4Q Tábanos. El Capitán Philipi, el Teniente Arca y el Teniente Márquez alcanzan al HMS Ardent (visiblemente averiado) con varias bombas Mark 82 de 230 kilos y fuego de los cañones, luego de un vuelo rasante a 900 km/h. El Teniente Márquez ve el impacto de una de las bombas de 250 kilos disparada por Philipi que da de lleno en la popa . Durante la retirada, dos de estos aviones son derribados por Sea Harriers, matando al Teniente Marcelo Márquez. El Teniente Philippi logra eyectarse y, luego de ser amparado por el granjero Tony Blake durante la noche, logra regresar hacia las fuerza argentinas. El tercer A-4Q es dañado gravemente, y el piloto Teniente Arca salta en paracaídas a unos 800 – 1.000 metros de Puerto Argentino. Arca es rescatado por el helicóptero UH-1H del Capitán Jorge “Picho” Svedensen. El HMS Ardent se hunde en el mar. Los dos pilotos sobrevivientes reciben la Medalla al Valor Militar.

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El HMS Ardent, alcanzado por bombas argentinas, a punto de hundirse

A pesar los esfuerzos argentinos para evitar las operaciones inglesas, al final del día 3.000 soldados y 1.000 toneladas de suministros son desembarcadas en las playas de la Bahía de San Carlos, casi sin oposición por parte de las fuerzas terrestres.
22 de Mayo
Las malas condiciones meteorológicas en toda la Patagonia impiden el despegue de los aviones argentinos. Solo pocos Skyhawks logran alcanzar la isla. Los británicos logran realizar el despliegue de las baterías tierra-aire Rapier.

23 de Mayo
-13:30. FAA A-4B Nene. El Capitán Pablo Carballo, el Primer Teniente Guadagnini, el Teniente Rinke y el Alférez Gómez atacan al HMS Broadsword y al HMS Antelope. El avión de Carballos es dañado por un misil Sea Cat disparado desde el Antelope mientras se aproximaba al navío, por lo que rompe filas y regresa a Río Gallegos. Un segundo avión argentino lanza sus bombas de 450kg a estribor del HMS Antelope, matando al tripulante Mark R. Stephens. El Teniente Guadagnini, luego de lanzar sus bombas, es alcanzado por uno de los cañones de 20mm del HMS Antelope y, sin poder controlar su avión, se estrella contra el mástil principal del barco ingles, sin lograr eyectarse. Sus bombas agujerean el casco del barco pero no explotan. Durante la noche una de estas bombas, en un intento de los ingleses por desactivarlas, explota, provocando el hundimiento del barco.

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Explosion del HMS Antelope mientras se intentaba desactivar las bombas

-13:45. COAN A-4Q Tábanos. El Capitán Castro Fox, el Capitán Zubizarreta y el Teniente Benítez atacan al HMS Broadmarsh, al HMS Yarmouth y al HMS Antelope, sin sucesos visibles. El Capitán Carlos María Zubizarreta muere en Río Grande cuando, intentando aterrizar con el cargamento de bombas, una de las ruedas estalla. El piloto se eyecta por miedo a que las bombas toquen tierra y exploten, pero el paracaídas no se abre, causando la muerte del piloto. El avión se detiene por si solo unos metros mas adelante sin sufrir ningún daño.

-15:10. FAA Dagger Puñal. El Mayor Martínez y el Teniente Volponi son interceptados por Sea Harriers. El Teniente Volponi es derribado, mientras que Martínez logra regresar a la base.

24 de Mayo
10:15 FAA A-4B Chispa y Nene. El Comandante Mariel, el Primer Teniente Sánchez, el Teniente Roca, el Teniente Cervera y el Alférez Moroni atacan diferentes barcos dentro de la bahía. El RFA Sir Lancelot es alcanzado por una bomba de 450kg que no explota, aunque lo deja inactivo por tres semanas. Dos LCU son también atacados.

11:02 FAA Dagger Azul. El Capitán Mir Gonzalez, el Capitán Maffeis, el Capitán Robles y el Teniente Bernhardt atacan navíos no identificados, probablemente uno de ellos el RFA Sir Bedivere, dentro de la bahía de San Carlos.

11:07 FAA Dagger Plata. El Capitán Dellepiane, el Teniente Primero Musso y el Teniente Callejo atacan objetivos terrestres con bombas de 230 kilos.

11:08 FAA Dagger Oro. El Mayor Puga, el Capitán Díaz y el Teniente Primero Castillo son interceptados y derribados por Sea Harriers. Castillo muere, pero los otros dos pilotos logran eyectarse y ponerse a salvo.

11:20 FAA A-4C Halcón. El Capitán Pierini, el Teniente Primero Ureta y el Teniente Méndez son interceptados por Sea Harriers pero logran regresar a la base.

11:30 FAA A-4C Jaguar. El Teniente Primero Vázquez, el Teniente Bono y el Alférez Martínez atacan barcos no identificados, posiblemente al RFA Sir Galahad, en la bahía, quedando este buque inactivo por varios días. Los tres aviones son alcanzados y dañados, y el avión de Bono se estrella durante el viaje de regreso. Los otros dos Skyhawks son rescatados por el KC-130 Hércules que se acerca hacia ellos para rellenar los aviones de combustibles y permitirles regresar a la base.

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El RFA Sir Galahad en llamas luego del ataque

El 24 de Mayo es también atacado, al norte de las Islas Malvinas, el porta contenedores Atlantic Conveyor. Impactado por un misil Exocet lanzado desde un Super Etendard argentino, se hunde tres días mas tarde, cuando los ingleses intentaban remolcarlo. Fue la mayor perdida logística que sufrieron los ingleses durante la guerra.

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El portacontenedors Atlantic Coveyor tras ser alcanzado por un misil Exocet

Ese mismo día los pilotos argentinos en el continente expresan su preocupación sobre la poca colaboración entre los tres ramos del ejercito, y protestan pasivamente. El General Galtieri, a cargo del gobierno argentino, decide hacer una visita a Comodoro Rivadavia al día siguiente para intentar convencerlos a continuar la lucha, pero a su llegada los pilotos argentinos ya habían cambiado de parecer y estaban nuevamente volando hacia las islas.

25 de Mayo
09:00 FAA A-4B Marte. El Capitán Hugo Palaver es alcanzado por fuego amigo mientras sobrevuela Pradera del Ganso junto al Teniente Daniel Gálvez, y pensando que se encontraban sobre la Bahía de Ajax ametrallan y bombardean la zona. La artillería anti-aérea principal, reconociendo a los aviones como aliados, no dispara, pero desde tierra los soldados disparan con sus armas ligeras hacia los aviones. Regresando hacia el estrecho, Palaver es derribado por un Sea Dart disparado desde el HMS Coventry.

12:25 FAA A-4C Toro. El Capitán García, el Teniente Lucero, el Teniente Paredi y el Alférez Isaac atacan barcos no identificados, probablemente el RFA Sir Lancelot, en la bahía. Luego del ataque Lucero es derribado por un misil Sea Cat disparado desde el HMS Yarmouth. Logrando eyectarse sobre la fuerza de invasión, es capturado y transferido al barco hospital SS Uganda. Otro Sea Dart, disparado desde el HMS Coventry, derriba a García al Norte de San Carlos. El Capitán García se eyecta pero no logra ser rescatado y muere. El Alférez Isaac, con una perdida en el tanque de combustible, es rescatado por el KC-130 Hércules, que lo acompaña de regreso a la base recargándolo de combustible durante todo el viaje.

15:20 FAA A-4B Vulcano. El Capitán Carballo y el Teniente Carlos Rinke atacan al HMS Broadmarsh dañando los sistemas de comunicación, hidráulicos y eléctricos, y destruyendo una de las narices de un helicóptero Sea Lynx.

15:20 FAA A-4B Zeus. El Teniente Primero Velasco y el Alférez Barrionuevo hunden al destructor HMS Coventry luego de alcanzarlo con tres bombas de 230kg. 19 tripulantes mueren, y el barco se hunde en la había en 19 minutos.

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El HMS Coventry se hunde en al mar

Después de la batalla
Ese mismo día es dado por terminado el proceso de desembarque de las tropas inglesas. Los pilotos argentinos fueron capaces de alcanzar varias veces al enemigo, pero muchos fallos técnicos impidieron causar mayores daños a los buques ingleses. 13 bombas alcanzan los objetivos sin explotar. El Mariscal retirado de la RAF, Lord Craig, comento’ que “si seis de esas bombas hubiesen explotado, hubiésemos perdido“. Once naves inglesas fueron hundidas o dejadas fuera de combate, mientras los argentinos perdieron nueve aviones Dagger y once A-4, con 11 pilotos fallecidos. Los barcos ingleses consiguieron el objetivo de mantener a los aviones argentinos alejados de las lanchas de desembarque. Con las tropas británicas en suelo malvinense se tardaron pocos días en alcanzar Puerto Argentino, con los siguientes hechos mas relevantes:

28 de Mayo
Las tropas inglesas avanzan sobre Darwin y Pradera del Ganso en dirección a Puerto Argentino.

29 de Mayo
La aviación argentina asegura haber alcanzado al portaviones ingles HMS Invencible, pero los ingleses lo niegan.

8 de Junio
En Bahía Agradable viene dañada la fragata HMS Plymouth.

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HMS Plymouth

14 de Junio
Con las tropas inglesas rodeando Puerto Argentino, el General Mario Menéndez se rinde ante el General Mayor Jeremy Moore.

Para concluir, quisiera dejar un extracto de un articulo escrito el 30 de Mayo de 1982 (“La audacia de los pilotos argentinos en los combates del Atlántico Sur“) por José María Carrascal, corresponsal del ABC en Argentina, sobre los pilotos argentinos:

“Actúan en condiciones extremas con el objetivo a quinientos kilómetros y el carburante justo para estar sobre él tres o cuatro minutos y regresar… olvidándose de los misiles que llegan por todas partes, de los barcos, de los aparatos enemigos, de las baterías de tierra.
La mayoría de sus reactores no tienen radar “todo tiempo”, lo que les obliga a actuar de día, dejar las nubes y a esquivar la niebla… ellos bajan un poco más hasta rozar los palos de las fragatas inglesas, aunque eso signifique consumir más combustible. Lo hacen una y otra vez, como si fueran meros ejercicios.
Como si no se jugaran la vida, con bastantes posibilidades de perderla, en cada misión. En máquinas revisadas por los mecánicos a la carrera. Tras ser recargadas de bombas, cohetes y combustible. Con el tiempo justo de echar una cabezada, tomarse un café, examinar las siluetas de los navíos enemigos que aún quedan. Y salir de nuevo. Sin alardes, sin hablar siquiera. Dejando a los ingleses la cuenta de los derribos y de los impactos. Ellos se limitan a protagonizarlos. Sin aspavientos ni petulancia. Como si fuera la cosa más natural del mundo.”

 

La falange griega

La falange consiste en una formación militar cerrada de forma rectangular compuesta por infantería pesada (en el caso del ejercito griego, por hoplitas) armada con lanzas, picas, sarisas u otras armas similares.

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La palabra falange deriva de la palabra griega ‘phalangos‘, que significa dedo. En una batalla, los hoplitas que formaban la falange cerraban sus escudos juntos, y desde las primeras filas de la formación se colocaban las lanzas sobre el muro de escudos. Consistía básicamente en un muro de escudos y puntas de lanza apuntando hacia el enemigo, haciendo casi imposibles los ataques frontales y que permitía que varias filas de soldados estuvieran activas en el combate (y no solo la primera, como en otras formaciones).

La primera información que se tiene de esta particular formación aparece en una estela sumera del siglo XXV° a.C., donde se pueden ver a las tropas llevando lanzas, cascos y largos escudos que cubrían todo sus cuerpos. Muchas de las civilizaciones más antiguas conocían los principios básicos de un muro de escudos y lanzas, por lo que esta formación se puede encontrar por ejemplo en el ejército egipcio o en el griego (en este último es donde alcanza su máxima perfección). El desarrollo de esta formación en varias civilizaciones es visto por los historiadores como una evolución convergente más que como una difusión de esta técnica de combate.

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Estela sumera donde se puede apreciar la formacion a falange

El primer uso de la palabra falange tiene lugar en el siglo VIII a.C. con Homero describiendo en uno de sus textos al ejército griego luchando en una línea de combate organizada. Se cree también que esta formacion nació en Esparta en ese mismo siglo, aunque varios historiadores opinan que fue en el siglo VII, con la introducción del hoplón por la ciudad de Argos, que hizo posible la realización de este formación.

Cada soldado de la falange llevaba consigo el escudo en su brazo izquierdo protegiéndose a si mismo y al hombre a su izquierda. El hombre a la extrema derecha de la formación contaba por este motivo con mitad de la protección, y durante una batalla las tropas enemigas intentarían aprovechar esta debilidad atacando al enemigo por este flanco. Esto causaba que una falange en batalla se desplazara hacia la derecha. Para evitar una rápida ruptura por el flanco derecho de los ejércitos, las tropas más veteranas y con mayor experiencia venían colocadas en este lado de la formación. Los elementos individualistas en las batallas estaban suprimidos por el bien común. Los hoplitas debían confiarse de sus vecinos para su protección y al mismo tiempo poder protegerlos ellos mismos sin vacilaciones. Por este motivo las formaciones estaban pensadas y organizadas en modo de poner a un grupo de amigos y/o familiares cerca, lo que otorgaba un incentivo de protección y disminuía las probabilidades de los hoplitas de entrar en pánico o huir.

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El terreno de combate ideal para este tipo de formación son las amplias llanuras donde el ejército puede desplegarse sin interferencias de árboles, colinas o rocas y que permitían a las formaciones avanzar manteniendose ordenadas. Los terrenos colinosos hacían difícil poder mantener la formación completamente alineada, lo que podía llevar a que el enemigo consiguiera ganar espacios en las líneas de la falange, causando la ruptura de la formación .
Armas
Cada hoplita debía proporcionar su proprio equipamiento durante una batalla. El arma principal del hoplita era el ‘dory‘ o ‘doru‘, una lanza a una mano de 2.1 a 2.7 metros de largo. La punta del dory era a forma de hoja de metal afilada, mientras que en la parte posterior contaba con una especie de pinche llamado ‘sauroter‘ (asesino de lagartijas) que se usaba para clavar la lanza al suelo y a veces como arma secundaria si la punta principal se rompía. La parte trasera era también utilizada muchas veces por los soldados de las filas posteriores de una falange para acabar con enemigos caídos al suelo mientras la falange avanzaba sobre ellos.

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Hoplita griego con su dory

El arma secundaria de los hoplitas era el ‘xiphos‘, una espada corta de doble filo de unos 60cm de largo. Era utilizada solamente si la dory se perdía o se rompía, si la formación a falange se deshacía o en caso de combates cerrados donde la dory sería incómoda de utilizar.

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El Xiphos griego

En el perfeccionamiento de la formación, la falange macedonia adoptó como arma principal la sarisa, con unas dimensiones que iban de 4.3 a 5.5 metros (el doble que el dory), que permitían a las primeras cinco filas poder atacar al enemigo, mientras las filas traseras elevarían las lanzas al cielo para proteger a los falangistas aliados de ataques con flechas y lanzas. En su parte posterior tenía un contrapeso que terminaba en forma de pincho y permitía clavar la sarisa al suelo para contener el avance enemigo. A causa de su peso, medida y balance diferente al de la dory, debía ser utilizada con las dos manos.

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Un falangista de Macedonia con su sarisa

Armadura
Las armaduras de los hoplitas sufrieron varios cambios a traves de la historia. El hoplita arcaico vestía una pechera y un casco en bronce, grebas a protección de las piernas y otro tipo de armaduras similares. En el período clásico, la pechera de bronce se convirtió en un elemento menos común, reemplazada con un corset realizado con capas de lino o cuero pegadas juntas, a veces cubiertas en su totalidad o solo en partes por escamas de metal. También las grebas se hicieron menos común, aunque algunas armaduras pesadas resistieron hasta el 401 a.C.

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Cada hoplita era responsable de la compra y manutención de su propia armadura, por lo que pertenecer a una falange hoplita era un privilegio reservado a los que se lo podían permitir. El cambio en las armaduras se debía a la busqueda de un balance entre movilidad y protección, especialmente con el desarrollo de la caballería, y para permitir a las tropas combatir contra tropas ligeras, más flexibles en combate. Sin embargo, según algunos arqueólogos, las armadaruas en bronce no daban mayor protección que el corset de lino: es muy probable que si la pechera en bronce sobrevivió más tiempo fue por una cuestión de estatus hacia los soldados que no se la podían permitir.
El elemento principal que permitió la creación de la falange griega fue el escudo, llamado ‘hoplón‘ o ‘aspis‘: con su forma circular, el escudo era hecho utilizando una pieza cóncava de madera recubierta de bronce, llevado por los hoplitas en su brazo derecho. Tenía un metro de diámetro, pesaba de 8 a 15 kilos y protegía al soldado desde el mentón a la rodilla. Su forma redonda a forma de plato daba la posibilidad de poder soportar el peso del mismo apoyándolo en el hombro, pero tenía el punto débil de conceder espacios por encima y por debajo del muro de escudos.

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La ‘panoply‘ de cada hoplita, que contaba con el escudo, el casco, la pechera de bronce, las gravas, la espada, la lanza y la túnica, pesaba en total 32 kilos, un peso considerable para hombres que en media pesaban 68 kilos.
Debido a que la sarisa debía ser llevada con ambas manos, los falangistas del ejército de Macedonia llevaban un escudo más pequeño colocado en sus antebrazos derechos. Las mayores dimensiones del arma principal permitían tener al enemigo más alejado, por lo que el escudo podía tener dimensiones menores a las de la falange griega sin comportar mayores pérdidas.

Los hombres llevan sus cascos y armaduras para sus propias necesidades, pero llevan escudos para los hombres de la entera formación

Plutarco, Moralia

Formaciones de combate
La formación base de una falange griega, el ‘stichos‘, contaba desde 8 a 16 filas de hombres liderados por un ‘dimoerites‘, que era asistido por un ‘decadarchos‘ y dos ‘decasteroe‘. Cada ‘lochos‘ (fila) de la ‘stichos‘ estaba compuesta -dependiendo de la era en cuestión, la ciudad o las necesidades de la batalla- de 4 a 32 soldados (o ‘enomotiae‘) liderados por un ‘lochagos‘, que era el comandante de los primeros 100 y hasta un máximo de 500 hoplitas. Existen casos extremos documentados, como en la batalla de Leuctra o en la batalla de Mantinea, donde una formación de falange contaba hasta 50 filas y otros, como en la batalla de Maratón, donde la falange tenía una profundidad de sólo 4 hombres.
De dos a cuatro formaciones ‘stichos‘ formaban un ‘enomotia‘ (o ‘jurado’), que llegaban hasta un máximo de 32 filas de hombres. Un ‘taxis‘ era la formación de hoplitas más grande, contando de 500 a 1.500 hombres liderados por un ‘stratego‘ (general). El ejército entero era liderado por el ‘polemarchos‘ o ‘strategos autocrator‘ (comandante en jefe).

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La falange contaba con tres formaciones diferentes, dependiendo de la situación. Durante la marcha se adoptaba la formación ‘eis bathos‘, o formación suelta, que permitía a las tropas moverse libremente y mantener el orden. Era la formación de batalla inicial mientras la falange se acercaba al enemigo, y permitía a las tropas amigas pasar en medio para realizar un asalto o para retirarse. La distancia entre cada hombre en esta formación era de 1.8 – 2 metros. A medida que el enemigo se acercaba más y más, la falange pasaba rápidamente a la formación ‘pycne‘ o ‘pucne‘, o formación densa. La distancia entre los soldados se reducía a 0.9 – 1 metro, y podían así enfrentarse al enemigo. Si la falange iba a experimentar una presión extra, un ataque con flechas o lanzas o cargas frontales de caballería, los hoplitas se comprimían aún más, dejando una distancia de 0.45 metros los unos con los otros. Esta formación era conocida como ‘synaspismos‘ o ‘sunaspismos‘ (ultra densa).

 
Fases de combate
Las fases principales en las que se desarrollaba una batalla entre dos falanges rivales eran cinco:
Ephodos: en la primera fase los hoplitas, preparados ya para comenzar la batalla, dejan de cantar sus ‘paeanes‘ (himnos de batalla) y avanzan hacia el enemigo, tomando gradualmente ritmo y velocidad. Instantes antes del impacto lanzaban sus ‘alalagmoe‘ (gritos de guerra); entre los mas famosos recordamos el de Atenas: ‘¡elelelelef! ¡elelelef!’ y el de Macedonia: ‘¡alalalalai! ¡alalalalai!’.
Krousis: las falanges rivales se encuentran unas con otras casi simultáneamente en todo el frente. Las ‘promachoe‘ (filas delanteras) debían ser físicamente y psicológicamente entrenados para evitar vacilaciones. Por este motivo estaban por lo general ocupados por veteranos que habían sobrevivido a varias batallas.
Doratismos: esta fase se caracteriza por una serie de ataques de lanza rápidos y en repetición con la intención de intentar romper la formación enemiga. Si en un ataque fuerte la lanza quedaba atascada en un escudo enemigo, uno de los soldados de las filas posteriores debía entregar su lanza al hombre en ese caso desarmado.
Othismos: literalmente ‘empuje’. Una vez que la mayor parte de las lanzas se rompían, los oplitas comenzaban a empujar contra las escudos enemigos. Esta podía ser la fase más larga.
Pararrhexis: fase final de la batalla, con la creación de una brecha en la formación enemiga. Los hoplitas enemigos comenzaban a retirarse y la batalla concluía. La caballería era utilizada en estos momentos para atacar al enemigo en retirada.

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Puntos débiles de la falange griega
– Flancos débiles, necesitaban protección de infantería ligera (o almenos más móbil que los hoplitas) o de la caballería.
– Débil en terreno colinoso o rocoso, podían crearse espacios entre los soldados y no permitir la formación de un frente solido, causando un debilitamiento de las líneas: esto podía hacerlas vulnerables al ataque de unidades más flexibles (como sucedió en varias batallas contra las legiones romanas).
– La fuerza de la falange dependía en la habilidad de los hoplitas de mantener la línea del frente: si un soldado caía debía ser reemplazado inmediatamente para no permitir la creación de espacios donde el enemigo podía romper las líneas y conseguir así una rápida victoria. Los hoplitas debían estar mentalmente preparados para reemplazar a sus compañeros caídos y adaptarse a su nueva posición sin romper la estructura de la falange.
– Muchos de los ejércitos basados en falanges no contaban con tropas de reserva detrás de la línea principal: si un enemigo rompía las lineas o comprometía uno de los flancos, tenía la victoria casi completamente asegurada.

 
Declino de la falange griega
Luego de las victorias y expansión del imperio de Alejandro Magno, la falange comenzó su lento declino. Las tácticas combinadas usadas por Alejandro y su padre fueron reemplazadas por un regreso al simple ataque frontal de la falange hoplita. El declino fue causado por el nacimiento de Roma y la legión romana, a partir del III° siglo a.C. Durante los primeros años, los romanos también usaron la falange en su ejército, pero luego de la batalla de las Horcas Caudinas (donde los romanos sufrieron una grave derrota a manos de los samnitas) desarrollaron tácticas más flexibles que llevaron a la creación de la legión romana, a pesar de seguir usando la falange como táctica para su tercer línea de combate, los triarii (tropas veteranas dotadas de lanzas o ‘hastae‘). Con la conquista de las ciudades griegas por manos de los romanos, la tradición de la falange dejó de existir en esta región, y las tropas tomadas desde Grecia fueron equipadas y lucharon siguiendo el nuevo modelo romano. Sin embargo, este no fue el fin de la falange, ya que siguió siendo un elemento importante en muchos ejércitos de todo el mundo hasta la aparición de las armas de fuego (por ejemplo con las formaciones de piqueros en el Medioevo).

La batalla de las Termópilas (480 a.C.)

-Dedicado a Abril R.

Pensando en las batallas libradas por la antigua Grecia, quizás la batalla de las Termópilas sea la más conocida y mejor recordada de todas, ya sea por los libros de historia que por las películas. Todos habremos visto sin duda la pelicula ‘300‘ sobre un grupo de soldados espartanos que dan la vida para defender Grecia de la invasión persa. En este artículo vamos a hablar de esta batalla, llevando a la luz varios aspectos poco conocidos o considerados.

El origen de la batalla de las Termópilas (en griego “puertas calientes“) tiene lugar unos 15 años antes, cuando las ciudades-estado de Atenas y Eretria enviaron tropas hacia el Imperio Persa en apoyo de unas revueltas pasadas a la historia como ‘Revueltas Jónicas‘. En un intento de obtener nuevamente su libertad, varias ciudades de origen griega, localizadas en la actual Turquía, se alzaron contra los conquistadores persas . Éstas revueltas, acompañadas por varias batallas entre los griegos y el Imperio persa, llevaron a la destrucción de la ciudad de Mileto.

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El emperador Jerjes I

Terminadas las revueltas jónicas con la victoria de los persas, el entonces emperador Dario I juró vengarse de los atenienses y reducir la ciudad de Atenas a cenizas. Sin embargo, mientras preparaba su ejército para una nueva invasión de Grecia (la primera había terminado con la victoria griega en la también muy conocida batalla de Maratón), el emperador murió, y su hijo Jerjes I quedó a cargo del imperio, jurando a su vez proseguir con los deseos de venganza de su padre. Le llevó 5 años reunir un ejército, una flota y los suministros necesarios para la invasión.
Cabe precisar que en ese momento, cuando se habla de Grecia, se habla de pequeñas ciudades-estado independientes que se dedicaban a atacarse unas a otras para poder aumentar el propio territorio poco a poco. La población total que habitaba en la actual Grecia en esos momentos era de unos 500.000 – 600.000 habitantes.

Jerjes I logra reunir entre 100.000 y 300.000 soldados (según estimas actuales), el ejército más grande y mejor organizado jamás visto en ésa epoca, escoltado por 1.000 barcos de guerra. Para permitir a sus tropas poder atraversar el estrecho de Dardanelos que separa el Europa de Asia, Jerjes I ordena la construcción de un puente de 1.5 kilómetros de largo realizado utilizando 700 viejos barcos mercantes, anclados al lecho marino por popa y por proa utilizando pesadas piedras y atados unos a otros con cuerdas especiales de lino y de papiro, que llegaban a medir mas de un kilómetro de largo cada una. Una vez atados entre ellos y anclados al fondo del mar, y colocadas las planchas de madera en los bordes de cada barco para crear un paso plano y permitir así a las tropas atraversarlo, el ejército persa se pone en marcha. Desde ahí le esperan 3 meses de camino hacia el paso de las Termópilas, único camino posible hacia el sur de Grecia, en dirección de Atenas y de las otras ciudades importantes griegas. La invasión persa amenazaba con acabar con la democracia, que había apenas nacido en el región.

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Los atenienses, una vez conocida la amenaza que se avecinaba cada vez más y sabiendo que solos no podrían hacer frente a semejante ejército, intentan dejar todas las diferencias a parte y piden ayuda a todas las ciudades-estado griegas, amigas y enemigas. Una de éstas ciudades-estado es Esparta, que luego de deliberar si deberían ayudar a los atenienses o abstenerse de la batalla, conceden 300 soldados sobre los 9.000 disponibles, comandados por el rey Leónidas I.

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El rey de Esparta Leonidas I

Antes de partir hacia la batalla, el rey Leónidas consultó el oráculo de Delfos. Según el óraculo, Grecia iba a ser destruida por los hijos de Perseo, o en cambio todo el país iba a llorar la pérdida de un rey, descendiente del gran Hércules. Según la leyenda, esto llevará a Leónidas a tomar su última decisión en la batalla.

Reunidos 7.000 soldados griegos entre todas las ciudades-estado, el pequeño contingente se pone en marcha hacia el paso de las Termópilas, considerado el único lugar en donde podrían hacer frente a un ejército tan numeroso. Esto se debe al hecho de que el paso de las Termópilas es un pasadizo estrecho entre el mar y el monte Kalidromo con una anchura maxima de 180 metros (en esos tiempos mucho menor que en la actualidad, luego de la sedimentación del Golfo de Mália).
Los soldados griegos se colocan en posiciones defensivas detrás de una pequeña muralla construida por los focios varios años antes. Dicha muralla se encontraba en ruinas, pero los griegos intentaron repararla lo más rápido que pudieron, dejando una pequeña apertura de unos 15 metros: de este modo, la superioridad numerica de los persas quedaba reducida considerablemente, y la caballería (utilizada por los persas en batalla para atacar lo flancos del ejército enemigo) era inservible. Los persas superan a los griegos en 50:1, pero los griegos cuentan con una posición defensiva perfecta y luchan unidos por primera vez, bajo las ordenes del rey espartano Leónidas I, elegido comandante por decisión de los soldados gracias a las habilidades de los espartanos en cuestiones bélicas conocidos por todos.

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Localizacion de la batalla

Llegado el ejército persa al paso de las Termópilas, Jerjes I envia a un explorador en busca de los enemigos, y éste se encuentra con los 7.000 soldados griegos haciendo ejercicio y peinándose los unos a los otros (señal común que indicaba que iban a luchar hasta la muerte). Jerjes es advertido de las intenciones de los griegos, pero, confiando en su superioridad numerica, ignora las advertencias, y decide esperar durante 4 días, convencido de que los griegos se retirarán cuando se den cuenta de las dimensiones del ejército persa.

Además de las tropas de tierra, los 1.000 barcos de guerra persas están esperando en el estrecho de Artemisio para desde allí navegar y desembarcar tropas que tomarían al ejército griego por la espalda. A defensa de éste estrecho y para impedir que los persas puedan cumplir con su objetivo, se encuentran 200 barcos griegos bajo las órdenes del general Temístocles.

Jerjes, como era costumbre en esa época, envía un mensajero a sus enemigos ordenándoles entregar las armas, a lo que Leónidas responde “vengan a buscarlas“. Dada la respuesta, el mensajero amenazó “preparaos para morir, nuestras flechas cubrirán la luz del sol“, seguido por la famosa respuesta de Dienekes, el teniente de Leónidas : “Entonces tendremos que luchar a la sombra“. Este intercambio de respuestas daba a entender la actitud de los griegos y cómo se iba a desarrollar la batalla misma.

El día 20 de Agosto (u 8 – 10 de Septiembre según otras fuentes) del 480 a.C., Jerjes I lanza su primer ataque. Unos 5.000 arqueros persas lanzan una primera oleada de flechas contra los griegos desde unos 140 metros de distancia. Los arqueros persas, provenientes de todos los rincones del Imperio, contaban con arcos hechos de madera de palmera, un material muy económico pero que otorgaba menor potencia a los arcos, y las flechas no lograron atraversar los escudos y cascos hoplitas.
El nombre de los hoplitas derivaba de su escudo redondo, el hoplon. Este escudo, inventado en el siglo VI a.C., era realizado desde una pieza cóncava de madera recubierta de bronce, media 1 metro de diámetro y pasaba hasta 9 kilos. Los cascos corintios de los oplitas, en cambio, inventados en el siglo VII a.C. en Grecia, eran realizados desde una única pieza de bronce, pesaban 4.5 kilos y dificultaban la visión y audición de los soldados griegos, pero otorgaban una protección completa de flechas y otros objetos afilados. Los hoplitas contaban ademas con una armadura de bronce a protección del pecho, realizada en diferentes capas: una de lino pesado, una de cuero y finalmente una lámina de bronce, que conseguía evitar la penetración de lanzas y flechas.

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Arqueros persas

Luego de la primera descarga de flechas, los solados persas se lanzaron al ataque contra el enemigo en oleadas de unos 10.000 hombres a la vez. Los hoplitas griegos los esperaban en formación de falange,luchando codo con codo, protegiéndose los unos a los otros. La primera línea defensiva alzaba una pared de bronce utilizando los hoplones, rechazando el ataque inicial del enemigo y el empuje de éste. En ese momento desde las cuatro primeras líneas aparecían las lanzas oplitas (conocidas como ‘Doris’) que atacaban al enemigo desde arriba y desde abajo de la pared de de escudos. Las doris medían entre 2 y 2.5 metros de largo, pesaban entre 1 y 2 kilos, contaban con un diámetro de 5 centímetros y una punta afilada de hierro. En la parte trasera venía también colocada otra parte en hierro para equilibrar el peso de la lanza, y muchas veces era a su vez utilizada como arma contra el enemigo. Solamente cuando un oplita perdía su lanza o cuando la formación a falange se rompía, los soldados griegos utilizaban su arma secundaria: el Xiphos, una espada de doble filo de entre 60 y 90 cm de largo.
El primer día de batalla, los hoplitas logran rechazar a las tropas persas que pierden numerosos soldados en el campo de batalla para finalmente retirarse. Se dice que el emperador Jerjes I se levantó furioso tres veces de la silla  desde dónde veía la batalla, al ver sus tropas caer una y otra vez. La infantería persa no contaba con la protección de los hoplitas griegos, no llevaban casi armaduras y sus escudos estaban hechos de madera. Las lanzas griegas los atraversaban sin problemas.

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Jerjes I lanza entonces una segunda oleada utilizando sus fuerzas de élite: los Inmortales. Éstos soldados se presentaban en el campo de batalla sin casco, pero con un pañuelo de tela muy fina que les cubría la cabeza pero a través del cuál podían ver. 10.000 inmortales se lanzaron contra las tropas griegas que utilizaron la misma estrategia de antes. Los inmortales, que contaban con una armadura fina hecha con escamas de metal bajo las túnicas y escudos hechos de mimbre que no ofrecían ninguna protección contra las doris griegas, caían uno tras otro.

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Mientras la batalla terrestre se cobraba las primeras víctimas, en el estrecho de Artemisio los barcos griegos defienden el paso de la flota persa. El comandante persa ordena a 200 barcos rodear la isla Euboa para poder atacar a Leónidas por la espalda de todas formas, en el caso de que la batalla marina contra los griegos fallara. Al caer la tarde, contra cualquier expectativa, Temístocles abandona la base junto a los sus 200 barcos griegos y lanza su ataque contra los 800 barcos persas restantes. Los persas son tomados completamente por sorpresa. La estrategia del comandante griego es utilizar sus trirremes para embestir los barcos enemigos por la mitad, y así quebrarlos y hacerlos hundir, o quebrar sus remos para inmobilizarlos. Ambas fuerzas cuentan con trirremes, barcos de 27 metros de eslora y 5,5 metros de manga, construidos con madera de pino. Estos barcos eran utilizados para embestir los barcos enemigos, por lo que el secreto eran la velocidad y la resistencia. Entre 170 y 200 remeros eran colocados en 3 bancos unos sobre otros para impulsar el barco, alcanzando una velocidad de unos 15 nudos. El frontal de estos barcos cotaba con una proa redondeada hecha con madera de sedro recubierta de latón o cobre para dañar a los barcos enemigos.

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Trirreme griego

No hay mucha información disponible sobre esta batalla naval, pero la estrategia de Temístocles de atacar durante el atardecer para que el tiempo de la batalla sea menor (ya que con la oscuridad era imposible luchar) dá sus resultados: varios barcos persas son hundidos, 30 capturados y muchos persas son tomados como prisioneros.

Esa misma noche se desencadena una fuerte tormenta, y los 200 barcos persas que intentaban girar la isla de Euboa son destruidos por el mar agitado, frustrando el intento de las tropas persas de desembarcar tropas detrás de las líneas de Leónidas.

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En el segundo día de batalla, Jerjes envía nuevamente a sus soldados persas a la carga, pero el resultado no cambia. El día se cierra con un número enorme de bajas persas contra pocas pérdidas por parte de los griegos.

Por su parte, Temístocles lanza un segundo ataque, nuevamente en inferioridad numerica y nuevamente logran destrozar muchos barcos persas antes de regresar a la base.

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Llegados a este punto, Jerjes, desesperado por los resultados de las dos batallas (la terrestre y la marna) sabe que deben encontrar un camino secundario que los lleve directamente detrás de las fuerzas griegas, para poder acorrararlos y vencerlos. En ese momento, los persas son informados por un espía griego, Efialtes de Tesalia, de un sendero que parte desde el campamento persa, rodea el monte Kalidromo y lleva exactamente detrás de las líneas griegas. Los motivos que llevaron a Efialtes a traicionar a los griegos son desconocidas, aunque se piensa que fue por una buena promesa de recompensa que nunca llegó. Los que si es cierto, es que a partir de ese momento el nombre Efialtes pasó a significar ‘pesadilla‘ en griego.
Durante la noche del segundo día de combate, Jerjes ordena a unos 20.000 hombres (se cree que inmortales, pero puede que solo una parte, ya que muchos habían muerto en el primer día de batalla) recorrer este camino hasta alcanzar la retaguardia enemiga. Leónidas, que conocía este sendero, había ordenado desde el primer día de combate a 1.000 hombres defender este sendero. Cuando los persas recorrían el camino, estos hombres, todos provenientes de la región de Focis, pensando que los persas íban tras ellos, se retiraron hacia una colina cercana buscando una mejor posición defensiva. Los persas, que no querían ser retrasados, lanzaron una carga de flechas hacia ellos y prosiguieron su camino. Las tropas persas ya no tienen ninguna resistencia delante.

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Conocido este suceso por Leónidas, el rey espartano ordena a la infantería griega retirarse hacia el sur en pequeños grupos, para evitar que el enemigo sospechara del debilitamiento que se estaba produciendo y lanzara un ataque. Al amanecer solo quedan en el campo de batalla el rey Leónidas I, 300 espartanos, 700 soldados de la polis de Tespias (comandados por el general Demófilo), 400 de la polis de Tebas, y probablemente otros 100 soldados griegos, todos estos lamentablemente poco recordados por la historia debido a la mitificación de los 300 espartanos en numerosas películas. Este grupo reducido de tropas intentará resistir lo máximo posible para permitir a las tropas en retirada ponerse a salvo. Esa mañana, antes del inicio del final, Leónidas dice a sus hombres: “Desayunen bien, ¡ésta noche cenaremos en el Hades!

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Leonidas en las Termopilas‘, Jacques Louis David, 1814

No se sabe con precisión lo que sucedió en esta última batalla. Rodeados por los 20.000 soldados a sus espaldas, y otros 10.000 entre infantería y caballería persa delante, probablemente los griegos rompieran la formación de falange y se dispersaran, luchando con sus espadas. Al no estar en la formación de falange ya no eran tan fuertes como en los dos días anteriores y fue solo cuestión de tiempo que cayeran ante el enemigo. Al parecer los dos hermanos de Jerjes, Abrocomes e Hiperantes, perecieron luchando en esta batalla. Según el histórico griego Heródoto, Leónidas fue alcanzado por flechas persas, perdiendo la vida, cumpliendo así con la profecía del oráculo de Delfos. Su cuerpo fue defendido por los espartanos de 4 cargas persas, hasta que lograron finalmente recuperarlo y retirarse hacia la parte más estrecha del paso, en una pequeña colina junto a muralla de los focios. En ese momento las tropas tebanas se separaron de sus compañeros y, con las manos alzadas se rindieron al enemigo. Muchos de ellos fueron igualmente asesinados, los otros fueron luego marcados como esclavos. De esta batalla Heródoto comenta “Aquí se defendieron hasta el final, los que aún tenían espadas utilizándolas, y los otros resistiendo con sus manos y dientes“. Derribando una parte de la muralla, los persas llaman por última vez a sus arqueros, y los sobrevivientes griegos caen ante las flechas del enemigo.

National Geographic Society Louis S. Glanzman

Terminada la batalla, Jerjes se dirige hacia el campo de batalla: ha perdido 20.000 hombres en 3 días de combate (mientras los griegos pierden en total unos 2.000 hombres), pero ahora tiene el camino libre hacia Atenas y emprende la marcha. Ordena cortar la cabeza de Leónidas, colocarla en una estaca y crucificar su cuerpo (el cuerpo será luego recuperado por los griegos y devuelto a Esparta 40 años más tarde, enterrado con los máximos honores). El emperador persa ordena además enterrar a sus solados muertos para no desmoralizar al resto de sus tropas.

Dos meses más tarde su venganza está completada: Atenas es reducida a cenizas. Pocos días antes la ciudad había sido evacuada, las únicas pocas pérdidas son de algunos ciudadanos que se negaron a abandonar su ciudad y decidieron perecer junto a ella.

Luego de esta batalla y la destrucción de Atenas, los griegos logran vencer al imperio persa en el estrecho de Salaminas utilizando la flota que se había retirado del estrecho de Artemiso con la derrota griega en las Termópilas, provocando la retirada de Jerjes de Grecia para no volver nunca más. Los griegos rechazan a las tropas del imperio persa en Platea, Micala y Sestos. Cuando alcanzan el puente de barcos construido por los persas en el estreche de los Dardanelos le dan fuego. Antes de incendiar la estructura toman como trofeo de guerra las sogas que ataban a los barcos, que serán empleados más tarde para la reconstrucción del Partenón.

La batalla de las Termopilas consiguió que el pueblo griego luchara como una nación unificada por primera vez, uniéndolos bajo un mismo enemigo y creando valores culturales que serán vitales para su nacimiento como nación. La democracia, fundamental en la cultura occidental, logra sobrevivir. Unos años mas tarde Filipo II de Macedonia unirá a todas las polis griegas bajo un unico estado, mientras su hijo Alejandro Magno derrotará al imperio persa y llevará la cultura griega a todo el mundo conocido.

Carro de combate egipcio

El carro de combate es sin lugar a dudas una de las armas más curiosas y famosas de la antigüedad. La idea simple de un carro tirado por caballos que otorgaban la velocidad y un ataque efectivo contra el enemigo fue hecha famosa por los egipcios, a pesar de que muchas de las civilizaciones antiguas en algún momento de su historia contaron con estas armas.

ANCIENT EGYPTIAN WAR CHARIOT-ILLUSTRATION

El carro de combate fue introducido por primera vez en Egipto durante la ocupación de los Hyksos. Esta civilización ocupó buena parte del Antiguo Egipto en el XVII° siglo a.C., llevando también a la introducción de los caballos y de las armas de la edad de bronce en dicha región. Hasta ese momento el ejército egipcio se concentraba principalmente en la infantería, y para los Hyksos fue muy fácil obtener varios triunfos contra las fuerzas egipcias utilizando los carros de combate. Las introducciones aportadas por los Hyksos permitieron que, con el paso de los años, los egipcios desarrollaran su ejército, volviéndolo uno de los más grande y poderosos de la época, llevando a la reconquista y la expansión de Egipto.

Chariot

Los egipcios perfeccionaron el carro de combate convirtiéndolo en ‘la maquina más perfecta del mundo‘. Realizada con madera flexible y cuero, más rapida, fuerte y utilizada con mejores técnicas de combate en comparación con el de los Hyksos, que contaban con carros hechos con madera rígida sea en la estructura que en las ruedas, mucho más pesadas y difíciles de maniobrar. En los carros egipcios el eje central fue movido desde el centro al final de la plataforma, aumentando la velocidad, estabilidad y capacidades de maniobra.

Partes del eje fueron cubiertas con metal para reducir la fricción entre el eje mismo y las ruedas, mientras otras partes fueron también cubiertas con hojas de metal para aumentar la afidabilidad y reducir el peso, al utilizar maderas más ligeras.
Los carros de combate consistían en dos secciones de madera juntadas probablemente imergiéndolas en agua caliente por varias horas y luego doblándolas y dejándolas secar. Varios tipos de madera eran utilizados para la producción de estos carros, muchos de los cuales importados: olmo, fresno para el eje y sicómoro para el estribo.
Los rayos de las ruedas eran realizados juntando seis piezas de madera en forma de V, formando una estrella exagonal pegados utilizando intestinos de ganado que se endurecía cuando se secaba.
Las ruedas estaban hechas con varias secciones de madera. Cuando el carro no era utilizado, la presión constante de su proprio peso deformaba las ruedas. Por este motivo, cuando no se utilizaban, las mismas eran removidas (como en los carros descubiertos en la tumba de Tutankamón). Al no contar con resortes (o amortiguadores) esta arma no era útil para el uso en terreno rocoso, ya que se podía voltear o romper, pero eran el arma ideal para los terrenos planos de Egipto y los países confinantes.
Algunos carpinteros alemanes que reconstruyeron un carro de combate egipcio emplearon 600 horas de trabajo para completarlo.

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Diseño comun de un carro de guerra egipcio

Con la introducción del carro de combate, el ejército egipcio fue dividido en dos: por una parte se encontraba la infantería, que contaba con unos 200 hombres por unidad, y por otra los carros de combate, formados por unos 25 soldados de élite montados sobre estos carros. Los carros eran desplegados delante de la infantería para defenderla de los enemigos (que en sus tácticas, en cambio, colocaban la infantería delante y los carros detras). Una vez en combate los carros egipcios se lanzaban contra el enemigo seguidos por la infantería, que
alcanzaban al enemigo una vez que éste se encontraba ya en combate, logrando una mayor supremacía egipcia en la batalla.

La táctica de los egipcios consistía en vencer al enemigo lanzando la mayor cantidad de flechas posibles, contando más en la cantidad que en la calidad del tiro. Estos carros eran también muy útiles para perseguir enemigos en retirada en terreno abierto, utilizando lanzas para alcanzarlos por la espalda.

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Otra de las diferencias con los carros de los Hyksos es que estos los utilizaban como puras armas lanzándolas contra el enemigo, y se cree que muchas de ellas contaban con objetos afilados en las ruedas para acabar con la infantería. Los egipcios por su parte colocaban sobre los carros 1 o 2 arqueros que disparaban flechas desde cualquier ángulo y en diferentes direcciones creando caos y confusión en las filas enemigas.

Los carros de combate ocuparon una parte fundamental en los ejércitos por varios siglos, y permitieron el desarrollo y la expansión del Antiguo Egipto.
Con el variar de las tácticas de infantería mejoradas, la formación de falange y la aparición de los soldados montados a caballo, el carro de combate fue perdiendo poder. Se cree
que los últimos en usar carros de combate en batallas probablemente fueron los celtas contra los romanos en el IV° siglo a.C.

La Batalla de Megiddo (XV° siglo a.c.)

La batalla de Megiddo fue la primera batalla de la historia de la que se tiene registro, luego de que todas las anotaciones realizadas por el escriba Tjaneni, quien acompañó al faraón Tutmosis III desde el inicio al final de dicha batalla, fueran transcriptas en el templo de Amón. Estas inscripciones realizadas en jeroglíficos, son aún visibles, y nos permiten tener acceso a la información proporcionada por el escriba milenios después de la batalla.

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La pared del templo de Amon en la que se pueden ver las transcripciones de la batalla de Megiddo gracias a las anotaciones del escriba Tjaneni

Con la muerte de la reina-faraona Hatshepsut, el joven faraón Tutmosis III asumió el mando del antiguo Egipto. Tutmosis III había sido apartado del poder, la política y las cuestiones militares hasta ese momento por su madrastra Hatshepsut, por lo que al tomar el poder de Egipto fue visto por sus enemigos con una posición de poder muy débil y como una oportunidad para poder liberarse de la opresión egipcia.

Esta situación llevó a varios reinos de la region de Canaan (actuales Siria e Israel) a unir sus fuerzas bajo las órdenes del rey de Kadesh y lanzar un ataque a vasta escala sobre Egipto. Los rebeldes se reunieron en la ciudad de Megiddo, de importancia estratégica ya que se encontraba en la ruta principal entre Egipto y Mesopotamia, logrando reunir el mayor ejército sirio jamás reunido hasta la fecha: unos 10.000 hombres.

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Asi lucia la ciudad de Megiddo en el XV° siglo a.C., en el momento de la batalla

Tutmosis III, informado de la rebelión que estaba teniendo lugar al norte de sus fronteras, parte con su ejército hacia la ciudad de Megiddo. Encontrándose en inferioridad numérica, Tutmosis ordena el reclutamiento de más hombres entre los campesinos egipcios: logra así reunir 10.000 hombres. El faraón, confiado por su gran ejército, rechaza la idea de una guerra defensiva, y emprende la marcha de 300 kilómetros a través del desierto, pasando por la fortaleza de Tharu, la ciudad leal de Gaza y de ahí en dirección a Yehem.

Llegados a Yehem el faraón debe elegir entre tres posibles caminos que llevan hacia la ciudad de Megiddo: el camino del norte por la ciudad de Yokneam, el camino del sur pasando por Taanakh, ambos seguros pero más largos, y el camino central y más corto atravesando las montañas, pero donde el ejército egipcio quedaría a merced de emboscadas enemigas durante las 12 horas de marcha.

Mapa

Tutmosis III, a pesar de las advertencias de sus generales, elige la via central, convencido de tomar por sorpresa al ejército sirio y así vencerlo.

Por su parte, la coalición rebelde había colocado sus ejercitos a defensa de los caminos del norte y del sur, con la intención de atacar al ejército egipcio primero con
ataques masivos con los carros de combate y luego atacando la infantería enemiga con arqueros de largo alcance antes de que el ejército egipcio pudiera organizarse para presentar batalla.

Descubierto el camino tomado por los egipcios, los sirios intentan regresar lo antes posible a la ciudad de Meggido, mientras las tropas del faraón llegan a las puertas de esta. La misma noche en la que los egipcios llegan a la ciudad de Megiddo las fuerzas rebeldes se reúnen frente la ciudad, a defensa de la misma.

En la mañana 9 de Mayo de 1457 a.c. (fecha en la que coinciden buena parte de los historiadores), antes de comenzar con el ataque, el faraón egipcio ordena a sus tropas realizar una parada militar con un doble objetivo: fortalecer la confianza de su ejército e impactar de manera negativa a las tropas enemigas. Preparados ahora para la batalla,
el faraón divide a sus tropas en 3 divisiones: una de ellas es colocada al norte de la ciudad de Megiddo, para dar protección a las tropas en caso de retirada, mientras las otras
dos divisiones son colocadas sobre una colina. Tutmosis III se pone al comando de la división central.

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El ejército egipcio cuenta con un cuerpo de élite de soldados profesionales provenientes de Nubia, actual Sudan: estos valorosos soldados significan muchas veces la diferencia en las batallas, aportando valor, fuerza y habilidad de combate.

En esta batalla también marcan la diferencia los carros de combate egipcios, que otorgan una combinación de velocidad y sorpresa, atacando a las tropas enemigas desde la distancia disparando flechas con puntas de marfil utilizando arcos de olmo de abedulo importado unidos con cola realizada con vejiga de peces.

Las armas más comunes entre los soldados rasos egipcios son las hachas, los cuchillos y las lanzas.

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Posiciones de combate antes de la batalla

Gracias a la combinación de estos elementes, los egipcios obtienen una fácil victoria frente a los rebeldes sirios, y el rey de Qadesh y el resto de sus tropas buscan refugio en la ciudad de Megiddo. Los defensores de la ciudad se reúsan a abrir las puertas para hacer entrar al ejército en retirada: en vez de eso lanzan sábanas para que los rebeldes puedan trepar sobre las murallas de la ciudad.

Es en este momento que se produce el desastre de la operación egipcia: los oficiales no pueden controlar a su ejército que, en vez de proseguir con el ataque aprovechando de la debilidad enemiga y así poder ocupar la ciudad, se dedican al saqueo de los cuerpos de los soldados muertos en combate, y pierden así la oportunidad de conquistar la ciudad.

De este modo comienza el sitio de la ciudad de Megiddo, que durará 7 meses.

Finalizado este período, los rebeldes sirios aceptan la rendición, haciendo entrega, como era común en esos tiempos, de sus hijos, que serían llevados a Egipto como prisioneros. En caso de que sus padres vuelvan a rebelarse contra el faraón, los niños serían ejecutados.
Estos niños serán tambien entrenados y educados siguiendo las costumbres egipcias, para luego ponerlos a cargo de ciudades sirias y llevar estabilidad a la región.

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Las ruinas de la ciudad de Megiddo en la actualidad

Además de estos pequeños prisioneros, los egipcios capturan 2.041 caballos, 894 carros (de los cuales dos cubiertos en oro), 200 armaduras (de las cuales dos realizadas en bronce, pertenecientes a los reyes de Megiddo y Kadesh) y otros 25.000 animales.

Con esta victoria importante para el faraón, la entera region de Canaan esta virtualmente bajo el poder de los egipcios, aunque Tutmosis III deberá afrontar más campañas militares en esta región, que van a llevar al periodo de mayor expansión de la historia de Egipto.